23.09.2017
Introducción del evento

diablo 

 La Gran Plaga

 

Todo está perdido, la sombra crece, la luz mengua… los pasillos de las catacumbas ya no permanecen en silencio como antaño. Tristán arde desde sus cimientos, el mal se acerca.

Pocos quedamos aquí. Los muertos no encuentran el descanso, los demonios han regresado, el ganado se muere, las aguas del Talsande descienden negras…  pocos pueden hacer frente al Terror que ha despertado, y uno de ellos está lejos, muy lejos.

Iniciaré mi viaje hacia Kehjistan, es la única posibilidad de encontrarle, nadie le quiere, todos le dieron la espalda, pero solo él puede salvarnos.

 

Año Kehjistaní 1262.

Caldeum fue una vez la ciudad más soberbia de todo Kehjistan, la capital comercial del mundo entero.

Toda la civilización de Caldeum fue un ejemplo a seguir para los visitantes que llegaron por primera vez a la capital, en verdad pareció que todas las clases sociales de la urbe brillaban como si estuvieran impregnadas con una delicada capa de barniz.

Pero el orgullo que en su día se tuvo en esta gran ciudad se ha tornado deslustrado y gris. El barniz empezó a descascarillarse cuando el emperador Hakan enfermó. Su influencia empezó a decaer, y los ánimos en Caldeum cambiaron con su salud.

Cuando murió, Caldeum comenzó a dar vueltas sobre el abismo. Los habitantes de las ciudades fronterizas se vieron obligados a desplazarse en busca de un nuevo asentamiento al no recibir suministros en sus lejanos y áridos hogares, muchos se convirtieron en refugiados dentro de su propio imperio.

A los pocos días, los refugiados de las Tierras Fronterizas se concentraron a las puertas de Caldeum en olas infinitas de humanidad desplazada, desesperada por recuperar la seguridad que la ciudad otrora proveía. Una Gran Plaga mortal obligó a las pobres gentes a abandonar sus hogares y exponerse a los peligros de las Tierras Baldías. Los rumores sobre la presencia de un Señor Infernal, conocido como el Señor de la Ponzoña, sonaron cada vez con más fuerza.

Nuestra lista de males parece interminable… el estado de nuestros oprimidos y los tugurios en los que están obligados a vivir, el resurgir de la intolerante Iglesia de Zakarum y sus peleas con cualquier clase de magos, La Gran Plaga… podría llenar páginas.

De verdad, es demasiado para una persona…

El Oasis de Dahlgur, es ahora mi hogar y el de los pocos que conocen su existencia… Ángeles Celestiales, ayudadnos.